La disputa entre Sam Altman y Elon Musk escaló nuevamente en los tribunales de California, donde el director ejecutivo de OpenAI defendió la transformación empresarial de la compañía y acusó al magnate sudafricano de haber buscado el control absoluto de la organización desde sus primeros años.
Durante su comparecencia ante una corte federal en Oakland, Altman rechazó las acusaciones presentadas por Musk, quien sostiene que OpenAI abandonó su misión original de desarrollar inteligencia artificial en beneficio de la humanidad para convertirse en una empresa enfocada en ganancias y alianzas corporativas, particularmente con Microsoft.
El directivo argumentó que la evolución de OpenAI hacia un modelo comercial fue necesaria para sostener el enorme costo de investigación y desarrollo de tecnologías avanzadas como ChatGPT. Según explicó, la estructura sin fines de lucro continúa operando dentro de la organización y mantiene un papel central en su misión institucional.
Uno de los momentos más tensos de la audiencia ocurrió cuando Altman aseguró que Musk no se oponía realmente a la creación de un esquema comercial, sino que buscaba controlarlo. De acuerdo con el testimonio presentado, el fundador de Tesla habría solicitado una participación cercana al 90% de OpenAI y planteado mantener control total sobre la compañía, incluso con posibilidades de transferirlo a sus hijos en el futuro.
La defensa de Musk intentó desacreditar la imagen pública de Altman utilizando testimonios de antiguos integrantes de OpenAI que cuestionaron su confiabilidad como líder empresarial. El ejecutivo respondió asegurando que siempre ha actuado de manera transparente y negó cualquier intento de apropiarse indebidamente de una organización creada originalmente como fundación tecnológica.
El proceso judicial también reavivó la crisis interna de 2023, cuando Altman fue destituido temporalmente por la junta directiva antes de regresar días después tras la presión de empleados, inversionistas y Microsoft, episodio que evidenció las tensiones sobre el rumbo y gobernanza de OpenAI.
La demanda impulsada por Musk tiene implicaciones multimillonarias. El empresario busca una compensación cercana a los 150 mil millones de dólares destinada a la entidad sin fines de lucro de OpenAI, además de la salida de Altman y de Greg Brockman de la dirección de la compañía.
El caso ocurre en un momento particularmente sensible para OpenAI, que explora una eventual salida a bolsa y una valoración estimada cercana al billón de dólares. El desenlace podría redefinir la estructura corporativa de una de las empresas más influyentes del sector tecnológico y alterar su relación estratégica con Microsoft.
En el juicio también han participado figuras clave de la industria tecnológica, entre ellas Satya Nadella, Ilya Sutskever y Bret Taylor, mientras la jueza Yvonne Gonzalez Rogers encabeza un proceso que podría marcar un precedente sobre el control y la regulación de la inteligencia artificial a escala global.
