Apple parece haber encontrado finalmente la fórmula para competir en el segmento de laptops accesibles, y el resultado estaría generando presión en toda la industria del PC.
El protagonista es el supuesto MacBook neo, un equipo que combina parte de la tecnología del iPhone 16 Pro con un formato portátil más económico. Su propuesta llamó rápidamente la atención por ofrecer rendimiento, batería y calidad de construcción a un precio considerablemente más bajo que otros modelos de la marca.
El dispositivo habría arrancado con un precio cercano a los 699 euros, posicionándose como una alternativa atractiva para estudiantes, usuarios casuales y quienes buscan un segundo equipo sin gastar demasiado.
El éxito inicial tomó por sorpresa incluso a Apple. De acuerdo con reportes de la industria, la compañía tenía contemplada una producción inicial de entre cinco y seis millones de unidades, pero la demanda habría sido mucho mayor a la esperada.
Parte de la estrategia de Apple consistió en reutilizar versiones modificadas del chip A18 Pro, originalmente diseñadas para el iPhone 16 Pro. Estos procesadores no cumplían completamente con los estándares del smartphone premium, pero sí eran funcionales para una computadora portátil más económica.
Ahora el problema para Apple es diferente: mantener el precio competitivo en medio del aumento global de costos en componentes como memoria RAM, aluminio y procesadores.
Según analistas del sector, la compañía enfrenta varias opciones: eliminar la versión más barata del equipo, aumentar precios o modificar la configuración base para conservar márgenes de ganancia.
La situación también refleja un problema más amplio dentro de la industria tecnológica. El incremento en costos de fabricación y la presión sobre el suministro de componentes están afectando tanto a fabricantes como a consumidores, quienes terminan enfrentando precios más altos o menor disponibilidad de productos.


