La estructura accionarial de Indra atraviesa una de sus mayores transformaciones recientes tras la acelerada reducción de participación de JP Morgan, que pasó del 15,3% al 5,9% en apenas una semana, en paralelo con la salida definitiva de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) de la multinacional española.
De acuerdo con los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la entidad financiera estadounidense comenzó a desprenderse de paquetes accionariales desde el pasado 5 de mayo, fecha en la que EM&E vendió el 14,3% que mantenía en Indra, poniendo fin a tres años de presencia dentro del capital de la compañía.
JP Morgan había desempeñado un papel clave en la operación de crecimiento de los hermanos Escribano dentro de Indra, al diseñar la estructura de financiación y derivados que permitió a EM&E incrementar progresivamente su presencia accionarial en la empresa tecnológica y de defensa.
La reducción de participación se ejecutó de forma escalonada durante toda la semana pasada. Primero, JP Morgan disminuyó su posición del 15,272% al 11,793%; posteriormente recortó otro 2% para situarse en 9,763%; más tarde volvió a vender una nueva porción accionarial hasta el 7,304%, y finalmente cerró la semana con una participación del 5,971%.
Actualmente, el banco conserva alrededor de 10,55 millones de acciones de Indra, cuyo valor de mercado ronda los 531 millones de euros, tomando como referencia una cotización de 50,32 euros por título.
La salida de EM&E marca además el cierre de una operación altamente rentable. La firma familiar de Alcalá de Henares ingresó en Indra en mayo de 2023 con un 3,4% del capital, porcentaje que elevó hasta el 14,3% en diciembre de 2024, convirtiéndose entonces en el principal accionista privado de la empresa.
Para sostener esa expansión accionarial, la compañía recurrió al respaldo financiero internacional encabezado por JP Morgan, que facilitó recursos superiores a 380 millones de euros mediante estructuras financieras complejas, entre ellas instrumentos derivados tipo “collar”.
La fuerte revalorización bursátil de Indra durante los últimos tres años permitió que la operación generara plusvalías superiores a 900 millones de euros. Según estimaciones del mercado, cerca de 200 millones habrían correspondido a los hermanos Escribano, mientras que el resto recaería en la entidad financiera estadounidense.
EM&E confirmó además a la CNMV que la venta total de su participación implicó la cancelación de los derivados financieros vinculados a las acciones de Indra y la liberación de las garantías pignoraticias asociadas a dichas operaciones.
