La escalada del conflicto en Medio Oriente comenzó a impactar con fuerza al mercado energético internacional, luego de que la Agencia Internacional de Energía advirtiera sobre una reducción acelerada de las reservas mundiales de petróleo en medio de interrupciones críticas en el suministro procedente del Golfo Pérsico.
De acuerdo con el más reciente informe del organismo con sede en París, las reservas globales de crudo disminuyeron en 117 millones de barriles durante abril, cifra que se suma a la caída de 129 millones registrada previamente en marzo tras el inicio de la ofensiva militar entre Israel, Estados Unidos e Irán.
La agencia alertó que la velocidad con la que se están consumiendo las reservas estratégicas podría provocar nuevas presiones sobre los precios internacionales del petróleo en los próximos meses, especialmente si continúan los bloqueos marítimos y las restricciones comerciales en una de las regiones más importantes para el suministro energético mundial.
El reporte señala que la producción global cayó en aproximadamente 1.8 millones de barriles diarios durante abril, situándose en 95.1 millones de barriles por día. En comparación con febrero, la pérdida acumulada de oferta ronda ya los 12.8 millones de barriles diarios.
Uno de los principales factores detrás de esta contracción es el cierre prácticamente total del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, paso estratégico por donde transita una proporción significativa del petróleo y gas natural licuado exportado desde el Golfo. La medida fue tomada como respuesta a las operaciones militares lanzadas a finales de febrero.
Al mismo tiempo, Estados Unidos endureció las sanciones energéticas contra Teherán mediante un bloqueo naval dirigido a limitar las exportaciones iraníes de crudo, profundizando la presión sobre el mercado internacional.
El encarecimiento del petróleo ya comenzó a impactar a diversas economías, especialmente en Asia, donde varios países altamente dependientes del crudo del Golfo han implementado medidas de ahorro energético y recurrido a sus reservas estratégicas para garantizar el abastecimiento.
Ante el deterioro del escenario, la AIE activó parte de las reservas de emergencia de sus países miembros. El organismo informó que ya fueron liberados alrededor de 164 millones de barriles de un paquete total de 400 millones autorizados para estabilizar el mercado y contener mayores aumentos de precios.
La preocupación crece conforme se aproxima el verano en el hemisferio norte, temporada de alta demanda energética. Algunas aerolíneas internacionales advirtieron sobre posibles dificultades de suministro de combustible si la crisis persiste durante las próximas semanas.
Además del impacto sobre la oferta, la incertidumbre geopolítica y el incremento de precios están debilitando las perspectivas de consumo global. La AIE proyecta ahora una reducción de la demanda mundial de aproximadamente 2.4 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre del año.
Pese al escenario adverso, el organismo considera posible una recuperación parcial del suministro si el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz se normaliza gradualmente durante junio. Aun así, las previsiones apuntan a que la oferta global de petróleo permanecerá presionada durante 2026, reflejando la creciente fragilidad del equilibrio energético internacional.


