La inflación en México mostró una moderación durante abril de 2026, luego de que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registrara una variación anual de 4.45%, por debajo del 4.59% reportado en marzo, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El ajuste representa un ligero respiro para consumidores y mercados, especialmente tras varios meses de presión sobre el costo de vida. Durante abril, el INPC aumentó 0.20% mensual y alcanzó un nivel de 145.831 puntos.
La desaceleración inflacionaria estuvo impulsada principalmente por la reducción en tarifas eléctricas y la baja de precios en algunos productos básicos y servicios. Entre los artículos que registraron mayores caídas destacan la electricidad, con una disminución de 14%, así como productos agrícolas como tomate verde, limón, plátano, calabaza y ejote.
También disminuyeron de precio alimentos de alto consumo como pollo y huevo, además del transporte aéreo, cuyo costo bajó tras la temporada vacacional.
Sin embargo, el alivio no fue generalizado. El reporte del INEGI muestra que varios productos esenciales continuaron encareciéndose de forma importante. El jitomate lideró los incrementos con un alza de 19.25%, mientras que algunos tipos de chile fresco superaron aumentos de hasta 40%.
Otros rubros que mantuvieron presión sobre los hogares mexicanos fueron la vivienda, el gas LP, la gasolina premium y el transporte público urbano, sectores que siguen impactando directamente el gasto cotidiano de millones de familias.
El índice subyacente —considerado uno de los principales indicadores para medir la tendencia de largo plazo de la inflación— aumentó 0.31% mensual, reflejando que todavía persisten presiones estructurales en mercancías y servicios.
Por otro lado, el índice no subyacente cayó 0.18%, favorecido principalmente por los ajustes estacionales en las tarifas eléctricas aplicadas en 18 ciudades del país debido al inicio de la temporada cálida.
Especialistas consideran que, aunque la cifra de abril representa una señal positiva, la inflación todavía permanece por encima de los objetivos del Banco de México, por lo que el comportamiento de precios seguirá siendo un factor clave para futuras decisiones de política monetaria.
La evolución del costo de alimentos, energía y servicios continuará siendo determinante para medir el impacto real sobre el poder adquisitivo y el consumo interno en México durante los próximos meses.
